La Disputa Por Ser El Quinto Poder

¿Podría Montesquieu haber dimensionado el poder de Internet? Difícil. Es como si hoy intentáramos imaginar la tecnología que reemplazará a internet en el futuro. ¿Y quién dice que la reemplazará una tecnología? ¿Podría ser otra cosa? No sabemos, pero intuimos una respuesta en la tecnológica porque accionamos nuestro pensamiento en base a lo inmediato y cotidiano. Así, Montesquieu, cronista y pensador político, en plena Ilustración, en el “Siglo de las Luces”, buscaba respuestas en la razón. Hoy, en la época de la Información y la tecnológica, buscamos respuesta en las Tecnologías de Información.

Montesquieu, en su “Teoría de la Separación de los Poderes”, define la existencia de tres: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, entendiendo éstos como Poderes del Estado, ubicando al Estado como un fin último, altruista, por sobre los intereses particulares de cualquier Gobierno de turno. Unos treinta años después de su muerte, en los albores de la Revolución Francesa, Burke, otro cronista y político, bautiza a la Prensa como el Cuarto Poder, en alusión a su alta capacidad de influencia sobre la opinión publica. Desde ese entonces y con la consolidación de otros medios de comunicación masivos, como la radio y la televisión, el calificativo de Cuarto Poder lo reciben, en su conjunto, los Medios de Comunicación. Poder que ha sabido acrecentarse y sobrevivir, entre otras razones, porque han sabido aprovechar y aprovecharse de la tecnología, maximizando su poder de convocatoria, innovando en canales de difusión, desafiando la inmediatez de la información en pro de constituirse en referentes serios, fuentes confiables y creíbles de información. Al extremo de ser capaces, incuestionablemente, de crear la propia Opinión Pública, en un escenario donde la audiencia es grande, heterogénea y anónima (el paraíso de la influencia ideológica para cualquier Gobierno).

La disputa

Son dos las vertientes, aparentemente distintas, que se disputan hoy el calificativo de Quinto Poder. Por un lado, el Capitalismo Democrático, tiene que ver estrictamente con un nuevo poder para el Estado y que a cualquier Gobierno de turno le gustaría ejercer, como es el “Poder sobre las Grandes Empresas y Corporaciones”, controlándolas a través de intervencionismos políticos.

Por el otro lado está Internet, donde la audiencia es grande y heterogénea, pero deja de ser anónima y pasiva. Ahora se organiza espontánea y eficientemente a través de redes sociales, traza las directrices a seguir y define lo aceptable. Ejerce el poder de la comunicación y la opinión pública de manera directa, por sí misma, en un escenario donde la información, el medio y los canales pertenecen a los usuarios.

Tres escenarios futuros

Pesimista: Se impone el Capitalismo Democrático, el Gobierno decide regular Internet, colocando trabas de acceso a determinados contenidos “no aptos”. Es muy fácil, cualquiera sea el régimen impertante: En el caso del Neoliberalismo, que incluye a Chile, esto se logra subsidiando el servicio de un privado y subvencionando a un privado para que se haga cargo, con base en la Normativa vigente.

Optimista: Se impone Internet. Los usuarios tienen el control. Grandes audiencias, heterogéneas, interactúan entre ellas de manera activa. Se organiza espontánea y eficientemente a través de redes sociales, para trazar las directrices a seguir, definiendo lo aceptable. Ejerciendo el poder de la comunicación y la opinión pública de manera directa, por sí mismas, en un escenario donde la información, el medio y los canales pertenecen a los usuarios y nadie más.

Probable: Los Gobiernos, Políticos, Rostros Mediáticos, líderes de opinión varios, harán uso de los Medios de Comunicación con fines de masificación y popularidad. Luego usarán Internet con fines fidelizadores. Penetrarán Internet y las Redes Sociales para convivir con los usuarios y poder mostrarse como uno más. Caminando terreno seguro, al lado de una serie de decenas de miles de “amigos” que voluntariamente lo han comenzado a seguir. Conservando, recuperando o acrecentando su poder desde la base misma. Porque los han acogido como pares. Finalmente, cuando sea el momento, influenciarán ideológicamente desde dentro. Con una solicitud disfrazada de obligación, basada en una amistad utópica, entre avatares que a fin de cuentas son un número más en una lista de follows.

Cada usuario, en cualquier actividad que realice, debiera plantearse el objetivo de convertirse en un referente serio, en una fuente confiable y creíble de información.
Provocar el escenario optimista, convencerse de que vamos bien. Pero estar alertas y aceptar que tener presencia en internet es cuestión de identidad, no basta con saber quién soy, ni lo que los demás creen que soy. También hay que tener claro quién quiero que crean que soy y saber que, en esa trilogía, están jugando todos: los que siguen a cientos, los seguidos por miles, el rostro de TV, el político, el presidente, el líder de opinión, todos.

¿Quién se queda con el título del Quinto Poder? Juzgue usted mismo; en lo personal, quiero creer que gana Internet.


 

(Escrito originalmente para El Quinto Poder)

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